Vivía en cierto modo marcado por el tiempo litúrgico, cuando llegaba el mes de septiembre había dos fechas que tenían -y tienen hasta el día de hoy- este cariño particular. Se tratan de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y la memoria de Nuestra Señora de los Dolores. Era como tener un mini Triduo Pascual pero sin la austeridad y el carácter penitencial que generaba un gozo distinto a esos días de la Semana Santa. Voy a contarles un poco como vivía estos días.
El 14 de septiembre tenia por la mañana los actos de piedad ya que a la tarde tenia que asistir a la escuela. Estos actos de piedad consistían en ir a besar la Cruz que está en el patio de la casa, luego rezaba el Vía Crucis por el patio cargando esta Cruz; era tan lindo ir rezando y sentir el canto de los pájaros y respirar el perfume de los azahares del mandarino y el limonero, aspirar el aroma del romero y el laurel y sentir en la piel calor primaveral. Guardaba durante el día la Cruz en mi habitación, al regresar de la escuela la adoraba y entonaba cantos e himnos, concluido esto la paseaba por el patio y la reponía en el tronco. Así concluía un día de los mas lindos que para mi era como el inicio de la primavera. Hacia la medianoche esperaba el día 15 rezándole a nuestro Señor Crucificado y a su Madre Dolorosa.
El 15 de septiembre honraba en la mañana a la Santísima Virgen con el rezo de la coronilla de los Siete Dolores y paseaba su imagen por el patio mientras cantaba. En la tarde tenia en mi habitación un momento de oración con lecturas bíblicas y el canto del himno Stabat Mater. Terminaba así otro hermoso día vivido con devoción.
En algunos años improvisaba novenas para prepararme para estas fiestas. Cuando tuve mi Liturgia de las Horas estos días cobraban mas importancia y rezaba con mucho animo, al crecer participaba del Santo Sacrificio de la Misa con mucha devoción. Hasta el día de hoy trato de no perder estas costumbres y devoción que tenia de chico, rezando la Liturgia de las Horas, el Vía Crucis, la coronilla de los Siete Dolores y participando de la Santa Misa. Cuan saludables son estas devociones para el alma que quiere amar al Señor Jesús, se las recomiendo y los animo a practicarlas en cualquier época del año.
El titulo de este post hace referencia a dos himnos, con el Stabat Mater acompañaba la coronilla, en los primeros años en español y luego en latín. El himno Crux Fidelis lo aprendí de mas grande, con el acompañaba el Vía Crucis. Tienen estos una riqueza literaria hermosa y mueven mucho a devoción al alma que este bien dispuesta.
Espero que les haya gustado el post, seguimos en la aventura...
Patrick Mary.

No hay comentarios:
Publicar un comentario